No quiero que te enteres que te estoy hablando a vos,
voy a decirlo al viento y que te envuelva así el rumor.
Y que en las noches al dormir,
te ronden los fantasmas,
y el miedo,
que te hable tu conciencia,
y creas que halla sido Dios.
Ya no te quiero, no siento nada.
Soy tan vacía, como el silencio de tu cara.
Vos me enseñaste a dar silencio por amor.