sábado, 19 de abril de 2014





Las cosas que mueren jamás resucitan, 
las cosas que mueren no tornan jamás. 
Se quiebran los vasos y el vidrio que queda 
es polvo por siempre y por siempre será.



Cuando los capullos caen de la rama 
dos veces seguidas no florecerán. 



Los días que fueron, los días perdidos, 
los días inertes ya no volverán.
Qué tristes las horas que se desgranaron 
bajo el aletazo de la soledad.



Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, 
las sombras creadas por mi maldad.



Que todo el que llegue se muera al tocarte, 
corazón maldito.