lunes, 24 de febrero de 2014


Yo lo quise, y a veces él también me quiso. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 
Pensar que no lo tengo. Sentir que lo he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin él. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 

La noche está estrellada y él ya no está conmigo. 
Mi alma no se contenta con haberlo perdido. 

Como para acercarla mi mirada lo busca. 
Mi corazón lo busca, y él ya no está conmigo. 

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no lo quiero, es cierto, pero cuánto lo quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 


De otra. Será de otra. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Es tan corto el amor, y tan largo el olvido. 

Aunque éste sea el último dolor que él me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.