martes, 4 de febrero de 2014




Si el mundo no girara o el tiempo no existiese, entonces, jamás moriría, jamás morirías, tampoco nuestro amor.
Pero el tiempo no es necesario, nuestro amor es eterno, no necesitamos del sol, de la luna o los astros para seguir amándonos. Si la vida fuera otra y la muerte llegase, entonces, te amaría, hoy, mañana, por siempre, todavía.